Dearly beloved…

Dearly beloved…

Lo recuerdo como si fuera ayer. No exactamente la fecha, pero sí que hacía buen tiempo, probablemente alguna tarde entre mayo y junio. Mi hermano, el mismo que me enseñó a apreciar el Jazz de la mano de grandes como Oscar Peterson, Duke Ellington o Ella Fitzgerald, se acababa de comprar un disco de un tío que aparecía en la portada desnudo y rodeado de flores, sin título ni su nombre en la portada. Yo tenía 16 años y estaba a un año de componer mi primer tema, “Tiempo”.

Mi hermana hacía un tiempo me había regalado un Viscount de doble teclado y pedalera (Que jamás fui capaz de tocar), después de que me oyera tocar la Primavera de Vivaldi con un Casio PT-10, del tamaño del teclado de ordenador con el que estoy escribiendo estas líneas. En esa época trataba de comprender las armonías que emanaban de las manos del Sr. Peterson, lógicamente, sin ningún éxito por mi parte, y lo máximo a lo que llegaba es a tocar algunas partes de la melodía de la mano derecha, mientras la izquierda me miraba preguntándome “¿no querrás que haga lo que está haciendo este señor, no?”

Mi hermano vino a la terraza y me dijo, mira escucha esto, y me puso el primer tema de ese disco, con una introducción que ya me llamó la atención, pero cuando empezó el primer compás y escuché el groove y la producción que tenía (por entonces no sabía lo que era eso, pero sí me llamó la atención), me enamoré al instante.

El Corazón de la Orquesta

A la hora de escuchar un tema orquestal, normalmente no nos paramos a pensar qué papel está desempeñando cada sección de la orquesta, por qué los violines son los encargados de llevar el peso de la melodía, o la contramelodía, o quizá el ritmo mediante sttacatos en ausencia de percusión, o por qué la sección de metales solo aparece en determinados pasajes. Normalmente nos deleitamos escuchando el conjunto del sonido que la orquesta ofrece, y así es como debe ser, a no ser que quieras aprender el porqué de las cosas.

Hoy trataré de explicaros en este primer post acerca de la orquestación, qué papel juega la orquesta en el modo en el que percibimos la música, hoy os hablaré del Corazón de la Orquesta.

 

El compositor madrileño Txema Cabria seduce al mundo con  “The Grandmother”

The Akademia Music Awards de Los Ángeles ha seleccionado en Julio de 2015 a “La Abuela” como mejor canción electro-acústica, resultando ganadora absoluta en su categoría. Su andadura internacional ha comenzado cosechando éxitos y sonando en emisoras de  Los Ángeles, Sydney, Houston, Londres, Miami, San Francisco, Boston, París, Roma y Manila.

Escuchar al cliente, la clave para transmitir emociones

 

El último anuncio de Aquarius está causando sensación. El compositor Trevor Jones pone música a las emociones. Y escuchar, es la clave para conseguir transmitir sensaciones a través de las notas musicales. 

 

Convertir en protagonista al cliente, recrear sus emociones en una banda sonora, transmitir con el juego de las notas musicales su estado y su mensaje. Ese es el objetivo de músico. Más allá de los gustos personales, el compositor mira dentro de su cliente, y es a través de la escucha activa como consigue captar la esencia de lo que la otra persona necesita.

Las escalas de la emoción

El orden de las notas musicales permite crear una historia, transmitir emociones, conectar con las profundidades de nuestro subconsciente para recrear un estado emocional y poner en marcha los mecanismos de complicidad con la música. Este orden es posible gracias a las escalas musicales; y dentro de la más usada (la Diatónica), las escalas mayor y menor son las encargadas de generar distintos sentimientos y sensaciones.